¿Para qué sirve el Coaching?

A todo el mundo, o a casi todo, le suena la palabra Coaching. Pero sigue habiendo bastante confusión y desconocimiento sobre cuáles son las aplicaciones de esta disciplina. Muchas personas dicen saber que es algo que va sobre que te animen y/o que te motiven. Otras tantas siguen relacionando el Coaching únicamente con el mundo empresarial, con los grandes ejecutivos, con cosas que le son totalmente ajenas al común de los mortales. Pocas todavía, salvo que hayan tenido algún contacto directo o indirecto con el Coaching, saben no solo qué es, sino sobre todo para qué sirve realmente el Coaching y que es de utilidad y aplicación para (casi) cualquier persona.

Y es que realmente no hay nadie a quien un proceso de Coaching no pudiera ayudarle en algún aspecto de su vida. Todos tenemos asuntos por resolver, bloqueos que disolver, áreas de nuestra vida o de nosotros mismos que nos gustaría transformar, optimizar o alinear más con nuestro yo más auténtico. Pero, sobre todo, todos necesitamos aprender a mirar hacia dentro, a escuchar a nuestra intuición y a nuestro corazón, todos necesitamos saber quiénes somos realmente. Esto, que suena así como a frase hecha y a cosa que presuponemos que ya somos capaces de hacer, es algo increíblemente ausente en nuestro desarrollo y educación. Desde pequeños, crecemos aprendiendo y aprendiendo materias; letras, números, mapas, fórmulas químicas y hasta lenguas muertas. Pero no nos enseñan a mirar hacia dentro, a escucharnos, a saber identificar nuestras emociones y a escuchar el mensaje que nos traen, a gestionarlas, a utilizarlas sabiamente para que jueguen a nuestro favor y no en nuestra contra… Desde pequeños nos fuerzan y nos esforzamos en alimentar a nuestra gran mente, en desarrollar la inteligencia racional. Y nos olvidamos, se olvidan, de la más importante para desarrollo como personas: la inteligencia emocional.

Todos aquellos que pasan por un proceso de Coaching se sorprenden sobremanera de todo aquello que descubren dentro de sí y que «desconocían» (conscientemente), de todas esas cosas y respuestas y deseos y sabiduría que habían soterrado, mientras se dedicaban a vivir una vida que, en todo o en parte, no era la que sienten que han venido a vivir. Algo que ya sabían, pero que no se atrevían a saber.

Saber quién eres y qué quieres

Y es que el Coaching no es más que eso: un proceso de acompañamiento para hacerte con el coraje para entrar a buscar cosas que ya tienes, hacerte con el coraje para sacarlas fuera y hacerte con el coraje para conseguir lo que quieres en la vida, actuando en base a esos tesoros que has desenterrado. No es acabar con el miedo, es hacerse con un coraje tan grande que se actúe por encima y a pesar de los miedos, para convertirte en tu mejor versión, esa que ya está dentro de ti esperando a que decidas redescubrirte. Es conectar con lo grande y único que eres, es vivir en base a esa grandeza y unicidad.

El Coaching (el de verdad, el profundo, no toda aquella perversión superficial que se ampara bajo la misma denominación), ante todo, sirve para saber quién eres REALMENTE y qué quieres REALMENTE, y además hacerte con el valor para ir a por ello, integrando las herramientas internas necesarias para ayudarte a conseguirlo. Y el ‘realmente’ es lo importante, porque muchas, muchas veces, vivimos persiguiendo cosas que en el fondo no queremos, solo porque nos hemos creído que sí. En un proceso de Coaching desaparece ese traidor que muchas veces nos facilita

Innerkey

Share your thoughts

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *